– El mantenimiento: Si no queremos tener que trabajar en exceso, es mejor elegir materiales que no necesiten un mantenimiento periódico. La madera natural, por ejemplo, necesita este tipo de mantenimiento para que su aspecto y resistencia permanezcan intactas.
– El confort: Importantísimo. Hay que tener en cuenta que vamos a pasar muchas horas descalzos sobre este suelo, así que deberemos elegir uno que no queme al calentarse por efecto del sol o que no sea excesivamente duro.
– La seguridad: El suelo debe ser, sí o sí, anti-deslizante, ya porque el material tenga esta propiedad o porque la misma se consiga a través de texturas, porosas o irregulares, que proporcionen mejor adherencia al caminar.
¿Quieres saber más? Contacta con Toolman.
Atendiendo a estos factores, aquí van algunos tipos de suelos que podemos usar.